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Tres buses de demora para ir a la playa

Las unidades que llevan a las playas no pueden recoger a todos los pasajeros que esperan en las horas punta

Antes de lograr subir pueden pasar varios autobuses

Subir en el primer intento a un 57 para ir desde Sants o Paral·lel hasta la Barceloneta el sábado al mediodía es misión casi imposible. Un conductor intenta poner orden con la única frase que puede: «vayan hacia atrás, por favor». La unidad articulada, la de mayor capacidad, no es suficiente para recibir a todos los pasajeros de Cornellà, L'Hospitalet, Sants, plaza de Espanya y Paral·lel que van a pasar el día a la playa. «Por lo general se empieza a llenar en plaza de Espanya, pero hoy ya iba lleno desde L'Hospitalet. En muchas paradas solo dejo salir pero no puedo dejar entrar. Algunos se cuelan por atrás. Intentamos poner orden, pero no siempre se puede», explica un conductor. La situación es ampliamente conocida por los conductores de las líneas de playa: «Siempre dejamos pasajeros en tierra».

El verano alarga aún más la espera de autobuses en todas las líneas.

A esa situación suele enfrentarse una decena de pasajeros en horario de ida a la playa entre las 11 y las 13 horas. Pero algo peor se vive en el regreso masivo: entre las 18 y las 19 horas, cuando las paradas están abarrotadas y hasta se producen peleas por entrar como sea en el autobús. «Me vine con los niños un rato, pero no volveré más en autobús. Vamos tan apretados que si alguien mueve un brazo, te saca el aire», explica Nancy Colmenares, vecina de Collblanc. «El problema es que en metro tengo que hacer muchos transbordos y caminar bastante con los niños. La ventaja del bus es que te deja al lado de la playa», añade.

Unidades más grandes

Pese a que las líneas de playa aumentan su actividad durante el verano, también están afectadas por la reducción del servicio. Las más buscadas y también las más colapsadas son la 64 (que utilizan los turistas para ir de la Rambla a la Barceloneta), y las 57 y 157, que comunican Cornellà y L'Hospitalet con la Barceloneta.

Para intentar que los efectos negativos sean menores, la empresa que gestiona el servicio, TMB, reserva los autobuses articulados, de mucha más capacidad, para estas líneas. La empresa explica que los días laborables las líneas 36, 41, 57, 59, 64, 71 y 157 circulan con este tipo de unidades. Y durante los fines de semana y festivos, los grandes autobuses están disponibles en las líneas 10, 17, 45, 57, 64 y 157.

La misma situación se repite con los autobuses de la EMT que comunican Barcelona y Castelldefels. Los L-94 y los L-95 que llegan hasta las playas de Castelldefels son el medio de transporte favorito de decenas de vecinos de L'Hospitalet que quieren ahorrarse el trayecto a pie desde la estación de tren hasta la playa.

Esperas en Castelldefels

Algunas de las paradas de Castelldefels llegan a acumular hasta 50 personas que quieren regresar a Barcelona en autobús, en especial los sábados y domingos. Estas líneas son de las pocas que en verano reducen su frecuencia de paso. «Deberían colocar más autobuses, pero es un problema difícil de resolver. Aunque pongan 20 unidades más, toda la gente sale de la playa a la misma hora los fines de semana y no damos abasto», opina un conductor de la línea L-94.

«Ya sabemos que para regresar de la playa de Castelldefels no te puedes montar la primera vez en el autobús. Tienes que esperar dos o tres y subir con empujones», cuenta Federico Guzmán, vecino de La Bordeta, en Sants.

Para evitar los empujones y los roces, muchos usuarios de estas líneas ya aplican algunas estrategias: regresar más tarde de la playa o caminar hasta las paradas de inicio. «Es la única manera de poder volver sentado», remata Guzmán, viajero experto.

fuente : Elperiodico.com


(Actualizada ............25-07-2010)


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